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Parto Humanizado. Una experiencia que toda mujer tiene Derecho a vivir.

  • 9 abr 2016
  • 3 min de lectura

Hoy en día es frecuente escuchar de Parto Humanizado entre mujeres, redes sociales, etc. Y podemos encontrar muchas interpretaciones de lo que es y en que consiste.


Según lo que dice la OMS, el parto humanizado se basa en el respeto a los Derechos Humanos, y su práctica promueve la normalidad, lo fisiológico, seguro, saludable y trascendente para el que las mujeres están innatamente preparadas.




Y subrayo esta frase porque en realidad, el mismo rol que la mujer ocupa hoy en la sociedad, la aleja de la conexión y el entendimiento de su propio cuerpo. Así la etapa de gestación puede generar muchos miedos, uno de los más generalizados es el momento del parto. Por esto hace ya algunas décadas nace la idea de ayudar a las futuras madres a redescubrir algo que anteriormente toda mujer sabía de manera natural: ¿Como tener un parto tranquilo y seguro?


El parto humanizado puede entenderse como un conjunto de factores que nos llevan a tener un parto en un ambiente de intimidad y armonía; esto se logra por un lado, con el empoderamiento de la mujer que se informa, se prepara y que es capaz de decidir que tipo de parto quiere tener, que tipo de atención quiere recibir y toma la responsabilidad de sus decisiones, por otro lado un equipo médico que acompaña y respeta las preferencias de la mujer embarazada, dándole la completa confianza de que sus recomendaciones irán siempre orientadas al cuidado de su salud y del bebé, por último el apoyo de la pareja y familiares que estén dispuestos a entender que estas decisiones son personales y las recomendaciones no deben condicionar estrés o generar miedos no fundamentados.


Un parto humanizado, es en otras palabra un parto personalizado, pues no generaliza, ni encuadra al proceso en protocolos preestablecidos, por el contrario, respeta los tiempos individuales de cada mujer, el ritmo de cada bebé por nacer, nos permite elegir a quien queremos que nos acompañen en el proceso, da la libertad de moverse libremente, evita rutinas mediante la permisión del uso de medidas de confort tales como masajes, aromas, música, regadera, tina y todo lo que a la mujer le resulte benéfico, el parto humanizado permite el proceso natural del parto favoreciendo un ambiente de privacidad e intimidad con luz tenue, sin espectadores ni cuestionamientos, en donde la mujer tenga la confianza de gemir, de gruñir, de gritar en contacto con sus instintos, así, sin tabús, sin limites, sin juicios.




Este proceso da la bienvenida a un nuevo ser, entendiendo su necesidad de contacto y de afecto, le permite adaptarse sin prisa junto al latido de un corazón conocido, la voz que le resulta familiar, en el calor de los brazos que le han esperado ansiosamente y resguardado en el pecho que le brindará alimento, seguridad y afecto.


Eso significa el parto humanizado y conlleva respeto, tiempo, dignidad, confianza y armonía, requiere de un equipo en donde la mujer es protagonista y los demás trabajamos con ella, somos apoyo y sostén, somos la voz que le susurra que la meta esta cerca y los ojos que la contienen en los momentos más intensos, somos el silencio que el momento requiere y somos testigos del encuentro místico entre madre e hijo.


Después habrá tiempo de pesar, medir y limpiar, pero ese, ese es su momento. El momento de mamar, de oler, de mirarse por primera vez, sin intermediarios, sin interrupción, es el momento en que nace un bebé y con él renace una mujer.






 
 
 

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